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JUEGO DE ORIENTACIÓN EN EL PARQUE

JUEGO DE ORIENTACIÓN EN EL PARQUE

En esta entrada voy a hablaros sobre el juego de orientación, carrera de orientación, o también llamado juego de pistas.

Y es que hace una semana fue el cumpleaños de mi hijo mayor (cumplía 9), lo celebrábamos al aire libre, en un parque (el parque del oeste de Valencia). Y me dice mi mujer: ¿porque no preparas algún juego para entretener a los niños y niñas un rato? Y se me ocurrió hacer una mini carrera de orientación.

Y eso es lo que os voy a contar hoy, aunque sabéis que hay infinidad de formas de preparar estos juegos, yo os voy a contar la que se me ocurrió a mi preparar en poco más de una hora.

Primero busque en Google Maps el mapa del lugar para delimitar la zona de juego y buscar lugares donde colocar las pistas. Una vez teniendo esto claro lo siguiente era elegir la dinámica del juego. Como no eran muchos niños/as (serían unos 18-20) decidí hacer dos equipos (uno rojo y uno azul). Y decidí que un equipo empezaría por la pista número 1, y otro por la pista número 10, y aunque podían coincidir, y de hecho lo hicieron, buscando la pista 5, creo que es la mejor forma y más igualitaria para ambos equipos. Ya que se podría hacer de muchas otras formas, como por ejemplo que un equipo empezara en la pista 1 y otro en la pista 3, pero se podría dar el caso de que el equipo que va por detrás pille al otro y tengan que buscar las mismas pistas al mismo tiempo, lo cual sería un caos. O también se podrían colocar pistas diferentes para cada equipo pero esta podría ser una mala opción ya que, sin querer, podemos perjudicar a uno de los equipos poniéndole pistas más difíciles de encontrar. Así que la opción que vi más factible fue que un equipo fuera de la 1 a la 10 y el otro al revés como ya he comentado.

Mapa del parque sacado de Google Maps

Mapa del parque sacado de Google Maps

 

Teniendo el mapa con la zona delimitada, el lugar donde poner las pistas, saber que iba a hacer 2 equipos y elegir la dinámica que iba a seguir el juego tocaba elaborar las pistas, y aquí no me complique mucho, hice 10 tarjetas (pistas) y en cada una había 2 números diferentes, uno en rojo y otro en azul.         Planilla con todas las pistas en los dos colores

papel donde tenía anotadas todas las pistas y su ubicación

 

Con todo esto ya claro elaboré el cuadernillo del equipo, que era una cartulina, que por un lado tenía el mapa de la zona delimitada de la búsqueda con una X en los sitios donde hay pistas, y por el otro una tablilla para ir anotando las pistas y unas líneas para poner la frase final, e imprimí 2, uno para cada equipo en su color.

Cartilla para el equipo rojo con la cuadrícula para escribir las pistas y un hueco para la frase final                 Cartilla para el equipo rojo con la cuadrícula para escribir las pistas y un hueco para la frase final

 

El siguiente paso era pensar en las pistas que les iría dando para llegar a sus tarjetas, y escribirlas en los dos sentidos, o sea unas pistas que lleven desde la 1 hasta la 10 y otras al revés. Con vocabulario entendible por ellos y si se puede buscar la rima mejor que mejor, al menos así me gusta hacerlo así. Para ello cogí una libreta de post it y comencé a escribir las pistas de un equipo en orden y sin despegar las notas, y una vez tenía las 10 despegaba el grupo junto, y igual con las del otro grupo, que serían en el sentido inverso de búsqueda. De este modo me pude pegar en mi plano los dos montones de post it e ir despegando cuando tuviera que ir dándosela a cada equipo.

 

Y ya solo faltaba llegar al parque un poco antes que los niños/as para poder colocar las pistas en los sitios establecidos previamente sin que ninguno de ellos me viera y estar pendiente, en la medida de lo posible, para que nadie externo al cumpleaños me quitase las pistas del sitio.

Imágenes de los lugares donde estaban algunas de las pistas

 

La dinámica del juego sería que después de explicarles a todos/as las instrucciones, haríamos los equipos y les daría la plantilla junto con la primera pista y ya comenzaría el juego. Cada equipo debía seguir la pista dada y encontrar el número secreto de esa pista (el número de esa pista del color que le corresponde a ese equipo) y una vez encontrado debían anotarlo en su plantilla y venir a donde estaba yo y decírmelo. Si estaba correcto les entregaba la siguiente pista, y así sucesivamente. Cada 4 pistas les hacía hacer una prueba a todo el equipo para poder continuar con la siguiente pista. Y al llegar a la pista 10 les entregaba una frase recortada en palabras que debían unir y descifrar para ganar el juego.

Mi mapa con todas las pistas marcadas, los números que me debían decir cada equipo y las pruebas que debían realizar

Este era el mapa que yo tenía en todo momento

 

La verdad que fue todo un éxito, por experiencia propia os garantizo que es un juego que siempre gusta a los niños/as y con el que cansarlos un poco y hacerlos trabajar en equipo. 

 

Bueno yo respecto a esto último no hice nada especial ya que eran niños de edades diferentes y algunos no se conocían, únicamente les di la premisa de que debían ir siempre juntos y que si no venían todos no les daba la siguiente pista. Pero se puede hacer muchas cosas para que se trabaje en equipo y se tenga en cuenta a los menos hábiles o menos rápidos, como que sean ellos los encargados de llevar la cartilla del equipo y enseñarla al profe, o ir todos atados a una misma cuerda, o cogidos de la mano… o cualquier otra premisa que se os ocurra.

 

Como veis es un juego que se puede preparar en un rato, que implica a toda la clase o grupo y con el que se pueden trabajar infinidad de conceptos y de valores.

Y vosotros ¿os animáis a hacerlo con vuestros peques? Contadme!

PROHIBIDO JUGAR… ¡EN LA CALLE!

PROHIBIDO JUGAR… ¡EN LA CALLE!

¿Estamos locos o qué? ¿no les hemos robado ya suficientemente la infancia a los niños/as como para encima prohibirles jugar en la mayoría de sitios de la calle? Esto que estoy diciendo no es un caso puntual ni se ciñe a un lugar en concreto, sino que lo he visto en diferentes puntos de nuestra geografía, incluso en la zona común de mi edificio donde resido ahora con mi familia y en la zona común del edificio donde viví en mi infancia. Y ver esto a mí me produce tristeza y me genera muchas dudas, la primera de ellas es ¿por qué hay gente que piensa así? y ¿porque no son pocos? Como si nosotros no hubiéramos jugado en la calle a cualquier tipo de juego, pilla-pilla, escondite, pollito inglés, béisbol, fútbol… cualquier calle era un improvisado campo del deporte que quisiéramos, cualquier persiana de comercio cerrada era una portería, y si no había se hacía con 2 latas o chaquetas o lo que fuera que tuviéramos a mano para delimitar la longitud de la misma… y claro que ya entonces había gente que se quejaba, siempre la hay. Solían ser las personas que vivían en los pisos bajos y por lo tanto las que recibían las pelotas perdidas, los balonazos que se escapaban, y los ruidos de los niños/as jugando. Sí, he dicho ruido, pero bendito ruido, oír a niños jugando era sinónimo de alegría, daba un aire diferente a una calle, a un barrio, a un lugar… y por la comodidad de unos pocos eso se ha perdido.

 

Quitándoles eso les hemos robado parte de su infancia, y no, no estoy exagerando, no creo que sea coincidencia que convivan en nuestra sociedad actual las muchas prohibiciones al juego infantil en las calles, el auge de las pantallas móviles (ya sean tabletas, teléfonos móviles, consolas portátiles, DVD portátiles o lo que sea) y el alto índice de obesidad infantil en nuestros pequeños. Se están perdiendo una parte de la niñez donde entran en juego aspectos tan importantes como la libertad, la libre socialización, la improvisación, la creatividad, el juego cooperativo, el trabajo en equipo, la empatía y otros muchos aspectos que el juego libre en su máximo esplendor saca de ellos.

 

Yo por más que lo pienso no puedo entender, como en una zona común cerrada compartida de 4 edificios (estoy hablando del edificio donde vivo actualmente) donde no existe, a priori, peligro alguno para los niños, se les prohíba jugar.

 

 

No se especifica un por qué en el cartel, pero supongo que será por el ruido y por los balonazos; pero no creo que ni una ni otra cosa sea para tanto, y tendría mejor solución poner un horario sensato en el que los niños/as pudieran jugar y ya está. Yo por ejemplo enseñé a mi hijo mayor a montar en bici aprovechando este espacio, y jugué con la pelota con el también ahí, pero en ambos casos hubo algún vecino que se quejó por algo.

 

En la zona común de los bloques donde me crie de niño más de lo mismo, y hay no se limitaron a poner carteles y ya está no, hay directamente pusieron barandillas repartidas por en medio de todo el patio para impedir que jueguen a futbol.

 

 

Que también tuvieron suerte, porque esas vallas que en un principio eran para quitar a los niños del patio, las llegan a poner con alguna de las generaciones anteriores, donde considero que teníamos más creatividad e imaginación, e igual consiguen que dejemos de jugar al futbol, pero hacemos carreras de obstáculos, aprendemos a dar volteretas, hacemos equilibrios, atamos gomas para hacer un laberinto, o vete tú a saber qué cosa… pero ha coincidido con la generación que yo llamo la generación del no puedo, cuya mentalidad es “¿me ponen vallas y no puedo jugar al fútbol? pues me quedo en casa con la consola o la tablet y no pasa nada”.

 

Otro aspecto muy importante también que ha influido en que los niños cada vez jueguen menos al aire libre es la alta afinidad de los padres por las actividades extraescolares, y es que hay niños que no tienen ni tiempo libre, y si a eso le sumamos el aumento de deberes en muchos casos ya terminamos de dejarles sin tiempo para nada que no sean obligaciones.

 

Dejemos que los niños sean niños, dejémosles ser infantiles, saquémosles a sitios nuevos al aire libre donde se relacionen, exploren y se diviertan, no les saturemos con extraescolares que ya tendrán tiempo de mayores de aprender lo que quieran aprender, y lo más importante, devolvámosle la calle a los niños, volvamos a hacer que la ciudad tenga vida y alegría.

 

Os dejo con un video que justo estos días estoy viendo mucho por las redes sociales y que refleja nuestra infancia en la no había móviles, ni tablets, ni internet, simplemente salíamos a la calle y usábamos nuestra imaginación y éramos muuuuuuuuuy felices… ¡espero que os guste!

 

¿Opináis igual que yo?