PROHIBIDO JUGAR... ¡EN LA CALLE! - Educación física y valores

¿Estamos locos o qué? ¿no les hemos robado ya suficientemente la infancia a los niños/as como para encima prohibirles jugar en la mayoría de sitios de la calle? Esto que estoy diciendo no es un caso puntual ni se ciñe a un lugar en concreto, sino que lo he visto en diferentes puntos de nuestra geografía, incluso en la zona común de mi edificio donde resido ahora con mi familia y en la zona común del edificio donde viví en mi infancia. Y ver esto a mí me produce tristeza y me genera muchas dudas, la primera de ellas es ¿por qué hay gente que piensa así? y ¿porque no son pocos? Como si nosotros no hubiéramos jugado en la calle a cualquier tipo de juego, pilla-pilla, escondite, pollito inglés, béisbol, fútbol… cualquier calle era un improvisado campo del deporte que quisiéramos, cualquier persiana de comercio cerrada era una portería, y si no había se hacía con 2 latas o chaquetas o lo que fuera que tuviéramos a mano para delimitar la longitud de la misma… y claro que ya entonces había gente que se quejaba, siempre la hay. Solían ser las personas que vivían en los pisos bajos y por lo tanto las que recibían las pelotas perdidas, los balonazos que se escapaban, y los ruidos de los niños/as jugando. Sí, he dicho ruido, pero bendito ruido, oír a niños jugando era sinónimo de alegría, daba un aire diferente a una calle, a un barrio, a un lugar… y por la comodidad de unos pocos eso se ha perdido.

 

Quitándoles eso les hemos robado parte de su infancia, y no, no estoy exagerando, no creo que sea coincidencia que convivan en nuestra sociedad actual las muchas prohibiciones al juego infantil en las calles, el auge de las pantallas móviles (ya sean tabletas, teléfonos móviles, consolas portátiles, DVD portátiles o lo que sea) y el alto índice de obesidad infantil en nuestros pequeños. Se están perdiendo una parte de la niñez donde entran en juego aspectos tan importantes como la libertad, la libre socialización, la improvisación, la creatividad, el juego cooperativo, el trabajo en equipo, la empatía y otros muchos aspectos que el juego libre en su máximo esplendor saca de ellos.

 

Yo por más que lo pienso no puedo entender, como en una zona común cerrada compartida de 4 edificios (estoy hablando del edificio donde vivo actualmente) donde no existe, a priori, peligro alguno para los niños, se les prohíba jugar.

 

 

No se especifica un por qué en el cartel, pero supongo que será por el ruido y por los balonazos; pero no creo que ni una ni otra cosa sea para tanto, y tendría mejor solución poner un horario sensato en el que los niños/as pudieran jugar y ya está. Yo por ejemplo enseñé a mi hijo mayor a montar en bici aprovechando este espacio, y jugué con la pelota con el también ahí, pero en ambos casos hubo algún vecino que se quejó por algo.

 

En la zona común de los bloques donde me crie de niño más de lo mismo, y hay no se limitaron a poner carteles y ya está no, hay directamente pusieron barandillas repartidas por en medio de todo el patio para impedir que jueguen a futbol.

 

 

Que también tuvieron suerte, porque esas vallas que en un principio eran para quitar a los niños del patio, las llegan a poner con alguna de las generaciones anteriores, donde considero que teníamos más creatividad e imaginación, e igual consiguen que dejemos de jugar al futbol, pero hacemos carreras de obstáculos, aprendemos a dar volteretas, hacemos equilibrios, atamos gomas para hacer un laberinto, o vete tú a saber qué cosa… pero ha coincidido con la generación que yo llamo la generación del no puedo, cuya mentalidad es “¿me ponen vallas y no puedo jugar al fútbol? pues me quedo en casa con la consola o la tablet y no pasa nada”.

 

Otro aspecto muy importante también que ha influido en que los niños cada vez jueguen menos al aire libre es la alta afinidad de los padres por las actividades extraescolares, y es que hay niños que no tienen ni tiempo libre, y si a eso le sumamos el aumento de deberes en muchos casos ya terminamos de dejarles sin tiempo para nada que no sean obligaciones.

 

Dejemos que los niños sean niños, dejémosles ser infantiles, saquémosles a sitios nuevos al aire libre donde se relacionen, exploren y se diviertan, no les saturemos con extraescolares que ya tendrán tiempo de mayores de aprender lo que quieran aprender, y lo más importante, devolvámosle la calle a los niños, volvamos a hacer que la ciudad tenga vida y alegría.

 

Os dejo con un video que justo estos días estoy viendo mucho por las redes sociales y que refleja nuestra infancia en la no había móviles, ni tablets, ni internet, simplemente salíamos a la calle y usábamos nuestra imaginación y éramos muuuuuuuuuy felices… ¡espero que os guste!

 

¿Opináis igual que yo?

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